
Exterminio
1 Cuando el rey cananeo de Arad, en el Negueb, se enteró de que los israelitas se acercaban por el camino de Atarín, los atacó y capturó algunos prisioneros.
2 Entonces Israel hizo voto al Señor:
–Si entregas a este pueblo en mi poder, consagraré al exterminio sus ciudades.
3 El Señor escuchó a Israel, entregó a los cananeos en su poder, y ellos consagraron al exterminio sus ciudades. Y el lugar se llamó Jormá.
Serpientes
(Sab 16,5-14; 2 Re 18,4)
4 Desde Monte Hor se encaminaron hacia el Mar Rojo, rodeando el territorio de Edom. El pueblo estaba extenuado del camino,

5 y habló contra Dios y contra Moisés:
–¿Por qué nos has sacado de Egipto, para morir en el desierto? No tenemos ni pan ni agua, y nos da náusea ese pan insípido.
6 El Señor envió contra el pueblo serpientes venenosas, que los mordían, y murieron muchos israelitas.
7 Entonces el pueblo acudió a Moisés, diciendo:
–Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti; reza al Señor para que aparte de nosotros las serpientes.
Moisés rezó al Señor por el pueblo,
8 y el Señor le respondió:
–Haz una serpiente venenosa y colócala en un estandarte: los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirarla.
9 Moisés hizo una serpiente de bronce y la colocó en un estandarte. Cuando una serpiente mordía a uno, él miraba a la serpiente de bronce y quedaba sanado.
Diversas etapas y victorias
Itinerario de Israel
10 Los israelitas siguieron y acamparon en Obot.
11 De allí siguieron y acamparon en Ruinas de Abarín, en el desierto, que se extiende al este de Moab.
12 Desde allí siguieron y acamparon en el torrente Zared.
13 Desde allí siguieron y acamparon al otro lado del Arnón, en el desierto, que sale del territorio de los amorreos porque el Arnón es frontera entre Moab y los amorreos.
14 Así se dice en el libro de las batallas de Señor: Waheb en Sufá y los afluentes del Arnón,
15 la ladera de los torrentes que se extienden hacia el territorio de Ar y se apoyan en territorios de Moab.
16 Desde allí se trasladaron a Beer, El Pozo. Éste es el pozo donde el Señor dijo a Moisés: Reúne al pueblo y les daré agua.
17 Los israelitas cantaban esta canción:
¡Brota, agua del pozo!
Cántenle al pozo.
18 Pozo que cavaron príncipes,
que abrieron jefes del pueblo,
con sus cetros, con sus bastones.
19 Desde allí se trasladaron a Mattaná; de allí a Najaliel; de allí a Bamot.
20 De allí, por el valle del campo de Moab, hacia la cumbre del Fasga, que mira hacia el desierto.
Victoria sobre Sijón
(Dt 2,24-37; Sal 136,19)
21 Los israelitas despacharon mensajeros que dijeran a Sijón, rey de los amorreos:
22 –Déjanos atravesar por tu tierra. No nos desviaremos ni por campo, ni por huerto, ni beberemos agua de pozo. Iremos por el camino real hasta atravesar tu territorio.
23 Pero Sijón no permitió a Israel atravesar su territorio, sino que reunió toda su tropa, salió contra ellos al desierto, y llegado a Yahaz, atacó a Israel.
24 Israel lo derrotó a filo de espada y se apoderó de su territorio, desde el Arnón al Yaboc y hasta el país de los amonitas porque Yazer es la frontera con los amonitas.
25 Israel conquistó todas sus ciudades y se estableció en todas las ciudades amorreas, Jesbón y los pueblos de la comarca.
26 Jesbón era la capital de Sijón, rey de los amorreos. Él había luchado contra el anterior rey de Moab y le había arrebatado su tierra desde el Yaboc al Arnón.
27 Por eso canta el romance:
Entren en Jesbón. Que se edifique
y se restaure la capital de Sijón.
28 Fuego ha salido de Jesbón,
llamas de la Villa de Sijón:
ha devorado a Ciudad Moab,
se ha tragado los cerros del Arnón.
29 ¡Ay de ti, Moab!
Estás perdido, pueblo de Camós.
Tus hijos que sobreviven y tus hijas
son cautivos del rey amorreo Sijón.
30 Se quedan sin descendencia
desde Jesbón a Dibón.
Victoria sobre Og
(Dt 3,1-8; Sal 136,20)
31 Israel se estableció así en tierra amorrea.
32 Moisés despachó unos espías contra Yazer, que se apoderaron de los pueblos de la comarca, expulsando a sus habitantes amorreos.
33 Después cambiaron de dirección y subieron por el camino de Basán. Og, rey de Basán, les salió al paso con toda su tropa, y los atacó en Edrey.
34 El Señor dijo a Moisés:
–No le tengas miedo, yo lo entre-go en tu poder con toda su tropa y su tierra. Trátalo como a Sijón, rey de los amorreos, que habitaba en Jesbón.
35 Los israelitas lo derrotaron a él y a toda su tropa, sin dejar uno con vida, y se apoderaron de su territorio.

19 Contestaron al faraón:
– Es que las mujeres hebreas no son como las egipcias: son robustas y dan a luz antes de que lleguen las parteras.
20 Dios premió a las parteras: el pueblo crecía y se hacía muy fuerte,
21 y a ellas, como respetaban a Dios, también les dio familia.
22 Entonces, el faraón ordenó a todos sus hombres:
– Cuando les nazca un niño, deben arrojarlo al Nilo; si es niña, déjenla con vida.
