bibliaia para conocer mejor a Dios y a Jesús

Quejas del pueblo y de Moisés

1 El pueblo se quejaba al Señor de sus desgracias. Al oírlo él, se encendió su ira, estalló contra ellos el fuego del Señor y empezó a quemar el extremo del campamento.
2 El pueblo gritó a Moisés; éste rezó al Señor por ellos, y el incendio se apagó.
3 Y llamaron a aquel lugar Taberá, porque allí había estallado contra ellos el fuego del Señor.

Quejas
(Éx 5,22s; 16)

4 Entre los israelitas se había mezclado gente de toda clase que sólo pensaba en comer. Y los israelitas, dejándose llevar por ellos se pusieron a llorar diciendo: –¡Quién nos diera carne!

LIbro de los números censo de Israel

5 Cómo nos acordamos del pescado que comíamos gratis en Egipto, y de los pepinos, y melones, y puerros, y cebollas, y ajos.
6 Pero ahora se nos quita el apetito de no ver más que maná.
7 El maná se parecía a semilla de coriandro, con color amarillento como el de la resina;
8 el pueblo se dispersaba a recogerlo, lo molían en el molino o lo machacaban en el mortero, lo cocían en la olla y hacían con ello tortas que sabían a pan de aceite.
9 Por la noche caía el rocío en el campamento y encima de él el maná.

10 Moisés oyó cómo el pueblo, familia por familia, lloraba, cada uno a la entrada de su tienda, provocando la ira del Señor, y disgustado
11 dijo al Señor: –¿Por qué maltratas a tu siervo y no le concedes tu favor, sino que le haces cargar con todo este pueblo?
12 ¿He concebido yo a todo este pueblo o lo he dado a luz para que me digas: Toma en brazos a este pueblo, como una nodriza a la criatura, y llévalo a la tierra que prometí a sus padres?
13 ¿De dónde sacaré carne para repartirla a todo el pueblo? Vienen a mí llorando: Danos de comer carne.
14 Yo sólo no puedo cargar con todo este pueblo, porque supera mis fuerzas.
15 Si me vas a tratar así, más vale que me hagas morir; concédeme este favor, y no tendré que pasar tales penas.

Anuncio y cumplimiento
(Éx 18,21-26)

16 El Señor respondió a Moisés: –Tráeme setenta dirigentes que te conste que dirigen y gobiernan al pueblo, llévalos a la tienda del encuentro y que esperen allí contigo.
17 Yo bajaré y hablaré allí contigo. Apartaré una parte del espíritu que posees y se lo pasaré a ellos, para que se repartan contigo la carga del pueblo y no la tengas que llevar tú solo.
18 Al pueblo le dirás: Purifíquense para mañana, porque comerán carne. Han llorado pidiendo al Señor: ¡Quién nos diera carne! Nos iba mejor en Egipto. El Señor les dará de comer carne.
19 No un día, ni dos, ni cinco, ni diez, ni veinte,
20 sino un mes entero, hasta que les produzca náusea y la vomiten. Porque han rechazado al Señor, que va en medio de ustedes y han llorado ante él diciendo: ¿Por qué salimos de Egipto?
21 Replicó Moisés: –El pueblo que va conmigo cuenta seiscientos mil de a pie, y tú dices que les darás carne para que coman un mes entero.
22 Aunque se maten las vacas y las ovejas, no les bastará, y aunque se reúnan todos los peces del mar, no les bastaría.
23 El Señor dijo a Moisés: –¿Tan mezquina es la mano de Dios? Ahora verás si mi palabra se cumple o no.
24 Moisés salió y comunicó al pueblo las palabras del Señor. Después reunió a los setenta dirigentes del pueblo y los colocó alrededor de la tienda.
25 El Señor bajó en la nube, habló con él, y apartando parte del espíritu que poseía, se lo pasó a los setenta dirigentes del pueblo. Al posarse sobre ellos el espíritu, se pusieron a profetizar, una sola vez.

Eldad y Medad

26 Habían quedado en el campamento dos del grupo, llamados Eldad y Medad. Aunque estaban en la lista, no habían acudido a la tienda. Pero el espíritu se posó sobre ellos, y se pusieron a profetizar en el campamento.
27 Un muchacho corrió a contárselo a Moisés: –Eldad y Medad están profetizando en el campamento.
28 Josué, hijo de Nun, ayudante de Moisés desde joven, intervino: –Prohíbeselo tú, Moisés, señor mío.
29 Moisés le respondió: –¿Estás celoso de mí? ¡Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta y recibiera el espíritu del Señor!
30 Moisés volvió al campamento con los dirigentes israelitas.

Tumbas de Quibrot Hatavá

31 El Señor levantó un viento del mar, que trajo bandadas de codornices y las arrojó junto al campamento, aleteando a un metro del suelo en una extensión de una jornada de camino.
32 El pueblo se pasó todo el día, la noche y el día siguiente recogiendo codornices, y el que menos, recogió diez cargas, y las tendían alrededor del campamento.
33 Con la carne aún entre los dientes, sin masticar, la ira del Señor hirvió contra ellos y los hirió con una grave mortandad.
34 El lugar se llamó Quibrot Hatavá, porque allí enterraron a los glotones.
35 Desde allí se marcharon a Jaserot, donde se quedaron.

Adan y eva desnudos en el paraiso

19 Contestaron al faraón:

– Es que las mujeres hebreas no son como las egipcias: son robustas y dan a luz antes de que lleguen las parteras.

20 Dios premió a las parteras: el pueblo crecía y se hacía muy fuerte,

21 y a ellas, como respetaban a Dios, también les dio familia.

22 Entonces, el faraón ordenó a todos sus hombres:

– Cuando les nazca un niño, deben arrojarlo al Nilo; si es niña, déjenla con vida.