bibliaia para conocer mejor a Dios y a Jesús

Amor de Dios y elección

1 Oráculo. El Señor dirigió la palabra a Israel por medio de Malaquías.
2 Dice el Señor: Yo los amo. Ustedes preguntan: ¿En qué se nota que nos amas?
Oráculo del Señor: ¿No eran hermanos Jacob y Esaú? Sin embargo, amé a Jacob
3 y aborrecí a Esaú, convertí sus montes en un desierto, y di su herencia a los chacales del desierto.
4 Si Edom dice: Aunque estemos deshechos, reconstruiremos nuestras ruinas; el Señor Todopoderoso replica: Ellos construirán y yo derribaré. Y los llamarán Tierra Malvada, Pueblo de la Ira Perpetua del Señor.

MALAQUIAS Capitulo 1 Amor de Dios

5 Cuando ustedes lo vean con sus ojos, dirán: La grandeza del Señor desborda las fronteras de Israel.

Delitos cúlticos
(Lv 22,17-25)

6 El hijo honra a su padre, el servidor a su señor. Pero si yo soy padre, ¿dónde está el honor que me pertenece?; si yo soy el señor, ¿dónde el respeto que se me debe? El Señor Todopoderoso les habla a ustedes: ¡Sacerdotes que desprecian mi nombre! Ustedes preguntan: ¿En qué hemos despreciado tu nombre?
7 Traen a mi altar pan manchado y encima preguntan: ¿Con qué te manchamos? Con pretender que la mesa del Señor puede ser despreciada,
8 que traer víctimas ciegas no es malo, que traerlas rengas o enfermas no es malo. Ofrézcanselas a su gobernador, a ver si le agradan y les muestra su favor –dice el Señor Todopoderoso–.
9 Eso traen y, ¿pretenden que él les muestre su favor? Pues bien, dice el Señor Todopoderoso, imploren a Dios para que él les tenga piedad.
10 Ojalá alguien de ustedes les cerrara las puertas, para que no enciendan inútilmente el fuego de mi altar. Ustedes no me agradan y no acepto la ofrenda de sus manos –dice el Señor Todopoderoso–.
11 Desde donde sale el sol hasta su ocaso es grande mi fama en las naciones, y en todo lugar me ofrecen sacrificios y ofrendas puras; porque mi fama es grande en las naciones –dice el Señor Todopoderoso–.
12 Ustedes, en cambio, la profanan cuando dicen: La mesa del Señor está manchada y su comida no vale la pena.
13 Dicen: ¡Qué aburrimiento!, y me desprecian –dice el Señor Todopoderoso–. Me traen víctimas robadas, rengas, enfermas, y, ¿voy a aceptarlas de sus manos? –dice el Señor–.
14 Maldito el mentiroso que tiene un macho en su rebaño y ofrece una víctima castrada al Señor. Yo soy el Gran Rey y mi nombre es respetado en las naciones –dice el Señor Todopoderoso–.

Adan y eva desnudos en el paraiso

19 Contestaron al faraón:

– Es que las mujeres hebreas no son como las egipcias: son robustas y dan a luz antes de que lleguen las parteras.

20 Dios premió a las parteras: el pueblo crecía y se hacía muy fuerte,

21 y a ellas, como respetaban a Dios, también les dio familia.

22 Entonces, el faraón ordenó a todos sus hombres:

– Cuando les nazca un niño, deben arrojarlo al Nilo; si es niña, déjenla con vida.