bibliaia para conocer mejor a Dios y a Jesús

Sobre la sangre

1 El Señor habló a Moisés:
2 –Di a Aarón, a sus hijos y a los israelitas: Esto es lo que manda el Señor:
3 Cualquier israelita que en el campamento o fuera de él degüelle un toro, un cordero o una cabra,
4 y no los lleve a la entrada de la tienda del encuentro para ofrecérselos al Señor, ante su morada, es culpable de derramamiento de sangre y será excluido de su pueblo.

Israelitas que fueron con Jacob a Egipto

5 De este modo, los israelitas llevarán al sacerdote las víctimas que maten en el campo y las ofrecerán al Señor en sacrificio de comunión, a la entrada de la tienda del encuentro.
6 El sacerdote rociará con la sangre el altar del Señor, situado a la entrada de la tienda del encuentro, y dejará quemarse la grasa en aroma que aplaca al Señor.
7 En adelante no inmolarán sus víctimas a los demonios, con quienes se han prostituido.
Ésta es una ley perpetua para los israelitas a lo largo de todas las generaciones.
8 Diles también: Cualquier israelita o emigrante residente entre ustedes que ofrezca un holocausto o un sacrificio,
9 y no los lleve a la entrada de la tienda del encuentro para ofrecerlos al Señor, será excluido de su pueblo.
10 Me enfrentaré y lo extirparé de su pueblo a cualquier israelita o emigrante residente entre ustedes que coma sangre.
11 Porque la vida de la carne es la sangre, y yo les he dado la sangre para uso del altar, para realizar la expiación por sus vidas. Porque la sangre realiza la expiación por la vida.
12 Por eso he mandado a los israelitas: ni ustedes ni el emigrante residente entre ustedes comerán sangre.
13 Cualquier israelita o emigrante residente entre ustedes que cace un animal comestible de pluma o de pelo, derramará su sangre y la cubrirá con tierra,
14 porque la vida de la carne es su sangre. Por eso he mandado a los israelitas: no comerán la sangre de carne alguna, porque la vida de la carne es su sangre; quien la coma, será excluido.
15 Todo nativo o emigrante que coma carne muerta o desgarrada por una bestia, lavará sus vestidos y se bañará y quedará impuro hasta la tarde; después quedará puro.
16 Si no los lava ni se baña, cargará con su culpa."

Adan y eva desnudos en el paraiso

19 Contestaron al faraón:

– Es que las mujeres hebreas no son como las egipcias: son robustas y dan a luz antes de que lleguen las parteras.

20 Dios premió a las parteras: el pueblo crecía y se hacía muy fuerte,

21 y a ellas, como respetaban a Dios, también les dio familia.

22 Entonces, el faraón ordenó a todos sus hombres:

– Cuando les nazca un niño, deben arrojarlo al Nilo; si es niña, déjenla con vida.