bibliaia para conocer mejor a Dios y a Jesús

Canto de victoria

1 Aquel día Débora y Barac, hijo de Abinoán, cantaron:

2 Porque en Israel
van con los cabellos sueltos,
porque el pueblo
se ofreció voluntariamente,
¡bendigan al Señor!

3 Escuchen reyes; presten oído príncipes:
que voy a cantar, a cantar al Señor,
y a tocar para el Señor, Dios de Israel.

4 Señor, cuando salías de Seír
avanzando desde
los campos de Edom,
la tierra temblaba,
los cielos se deshacían,
agua destilaban las nubes,

el pueblo se puso a llorar a gritos JUECES CAPITULO 2

5 los montes se agitaban
ante el Señor, el de Sinaí;
ante el Señor, Dios de Israel.

6 En tiempo de Sangar, hijo de Anat,
en tiempo de Yael,
los caminos no se usaban,
las caravanas andaban
por sendas tortuosas;

7 ya no había más jefes,
no los había en Israel,
hasta que te pusiste de pie, Débora;
te pusiste de pie, madre de Israel.

8 La gente
se había escogido dioses nuevos:
ya la guerra llegaba a las puertas;
ni un escudo ni una lanza se veían
entre cuarenta mil israelitas.

9 ¡Mi corazón
está con los caudillos de Israel,
con los voluntarios del pueblo!
¡Bendigan al Señor!

10 Los que cabalgan borricas blancas,
montados sobre tapices,
y los que marchan por el camino, atiendan bien:

11 tocando trompetas,
junto a los pozos de agua,
celebren las victorias del Señor,
las victorias
de los campesinos de Israel,
cuando el pueblo del Señor
acudió a las puertas.

12 ¡Despierta, despierta, Débora!
¡Despierta, despierta,
entona un canto!
¡En pie, Barac! ¡Toma tus cautivos, hijo de Abinoán!

13 Superviviente, somete a los poderosos;
pueblo del Señor,
sométeme a los guerreros.

14 Lo mejor de Efraín, está en el valle,
detrás de ti va Benjamín
con sus tropas
de Maquir bajaron los capitanes;
de Zabulón los que empuñan
el bastón de mando;

15 los príncipes de Isacar
están con Débora;
sí, Isacar también con Barac;
se lanza tras sus pasos en el valle.
Rubén entre las acequias
decide cosas grandes.

16 –¿Qué haces sentado en los corrales,
escuchando la flauta de los pastores?
¡Rubén entre las acequias
decide cosas grandes!

17 Galaad se ha quedado
al otro lado del Jordán,
Dan sigue con sus barcos;
Aser se ha quedado a la orilla del mar
y sigue en sus ensenadas.

18 Zabulón es un pueblo
que despreció la vida,
como Neftalí en sus campos elevados.

19 Llegaron los reyes al combate,
combatieron los reyes de Canaán:
en Taanac,
junto a las aguas de Meguido,
no ganaron ni una pieza de plata.

20 Desde el cielo
combatieron las estrellas,
desde sus órbitas
combatieron contra Sísara.

21 El torrente Quisón los arrastró,
el torrente Quisón les hizo frente,
el torrente pisoteó a los valientes.

22 Martillaban
los cascos de los caballos
al galope, al galope de sus corceles.

23 Maldigan a Meroz; maldíganla,
dice el mensajero del Señor;
maldigan a sus habitantes,
porque no vinieron
en auxilio del Señor,
en auxilio del Señor con sus tropas.

24 ¡Bendita entre las mujeres Yael,
mujer de Jéber, el quenita,
bendita entre las que
habitan en tiendas!

25 Agua le pidió, y le dio leche;
en taza de príncipes le ofreció nata.

26 Con la izquierda agarró el clavo,
con la derecha
el martillo del artesano,
golpeó a Sísara,
machacándole el cráneo,
lo destrozó atravesándole las sienes.

27 Se encorvó entre sus pies,
cayó acostado;
se encorvó entre sus pies, cayó;
encorvado,
allí mismo cayó deshecho.

28 Desde la ventana, asomada, grita
la madre de Sísara por el enrejado:
–¿Por qué tarda en llegar su carro,
por qué se retrasan
los carros de guerra?

29 La más sabia de sus damas
le responde,
y ella se repite las palabras:

30 –Están agarrando
y repartiendo el botín,
una muchacha o dos
para cada soldado,
paños de colores para Sísara,
bordados y recamados
para el cuello de las cautivas.

31 ¡Perezcan así, Señor, tus enemigos!
¡Tus amigos
sean fuertes como el sol al salir!
Y el país estuvo en paz cuarenta años.

Adan y eva desnudos en el paraiso

19 Contestaron al faraón:

– Es que las mujeres hebreas no son como las egipcias: son robustas y dan a luz antes de que lleguen las parteras.

20 Dios premió a las parteras: el pueblo crecía y se hacía muy fuerte,

21 y a ellas, como respetaban a Dios, también les dio familia.

22 Entonces, el faraón ordenó a todos sus hombres:

– Cuando les nazca un niño, deben arrojarlo al Nilo; si es niña, déjenla con vida.