bibliaia para conocer mejor a Dios y a Jesús

Circuncisión

1 Cuando los reyes amorreos de Cisjordania y los reyes cananeos de occidente oyeron que el Señor había secado el agua del Jordán ante los israelitas hasta que ellos pasaron, quedaron llenos de temor y no tuvieron ánimo para oponerles resistencia.

2 En aquella ocasión dijo el Señor a Josué:
–Hazte cuchillos de piedra, siéntate y vuelve a circuncidar a los israelitas.

3 Josué hizo cuchillos de piedra y circuncidó a los israelitas en Guibat Haaralot.

4 El motivo de esta circuncisión fue que todos los varones que habían salido de Egipto, como todos los guerreros, habían muerto en el desierto, en el camino desde Egipto.

Josué le habla a las tribus sobre lo que le dijo Dios

5 Y aunque todos los que salieron de Egipto estaban circuncidados, los nacidos en el desierto, en el camino desde Egipto, estaban sin circuncidar.

6 Porque los israelitas anduvieron por el desierto cuarenta años, hasta que la generación de guerreros que habían salido de Egipto y que no obedecieron al Señor se acabó, conforme a su juramento de que no verían la tierra que el Señor había jurado a sus padres que les daría, una tierra que mana leche y miel.

7 Dios les suscitó descendientes; a éstos los circuncidó Josué, porque estaban sin circuncidar, ya que no los habían circuncidado durante el viaje.

8 Cuando todos acabaron de circuncidarse, se quedaron guardando reposo hasta que se sanaron.

9 Entonces el Señor dijo a Josué:
–Hoy les he quitado de encima la vergüenza de Egipto.
Y a aquel sitio le pusieron el nombre de Guilgal, y todavía se llama así.

10 Los israelitas estuvieron acampados en Guilgal y celebraron la Pascua el catorce del mismo mes, por la tarde, en la llanura de Jericó.

11 A partir del día siguiente a la Pascua comieron de los productos del país; el día de Pascua comieron panes sin levadura y grano tostado.

12 A partir del día siguiente que comieron de los productos del país, faltó el maná. Los israelitas no volvieron a tener maná; aquel año comieron de los frutos del país de Canaán.

13 Estando ya cerca de Jericó, Josué levantó la vista y vio a un hombre de pie frente a él con la espada desenvainada en la mano. Josué fue hacia él y le preguntó:
–¿Eres de los nuestros o del enemigo?

14 Contestó:
–No. Soy el general del ejército del Señor, y acabo de llegar.
Josué cayó rostro a tierra, adorándolo. Después le preguntó:
–¿Qué orden trae mi señor a su siervo?

15 El general del ejército del Señor le contestó:
–Descálzate, porque el sitio que pisas es sagrado.
Josué se descalzó.

Adan y eva desnudos en el paraiso

19 Contestaron al faraón:

– Es que las mujeres hebreas no son como las egipcias: son robustas y dan a luz antes de que lleguen las parteras.

20 Dios premió a las parteras: el pueblo crecía y se hacía muy fuerte,

21 y a ellas, como respetaban a Dios, también les dio familia.

22 Entonces, el faraón ordenó a todos sus hombres:

– Cuando les nazca un niño, deben arrojarlo al Nilo; si es niña, déjenla con vida.