bibliaia para conocer mejor a Dios y a Jesús

Prueba final:Benjamín culpable

1 Después encargó al mayordomo:
–Llena de víveres las bolsas de esos hombres, todo lo que quepa, y pon el dinero dentro de cada bolsa,
2 y mi copa de plata la pones en la bolsa del menor con el dinero de la compra.
Él cumplió el encargo de José.

3 Al amanecer dejaron partir a los hombres con sus asnos.
4 Apenas salidos, no se habían alejado de la ciudad, José dijo al mayordomo: –Sal en persecución de esos hombres y, cuando los alcances, les dices: ¿Por qué han pagado mal por bien?

bibliaia el arca de noe atracada en una playa

5 ¿Por qué han robado la copa de plata? Es la que usa mi señor para beber y para adivinar. Está muy mal lo que han hecho.

6 Cuando los alcanzó, les repitió estas palabras.
7 Ellos respondieron:
–¿Por qué dice eso nuestro señor? ¡Lejos de nosotros obrar de tal manera!
8 Si el dinero que encontramos en las bolsas te lo hemos traído desde Canaán, ¿por qué íbamos a robar en casa de tu amo oro o plata?
9 Que muera aquel de tus servidores al que se le encuentre la copa; y nosotros seremos esclavos de nuestro señor.

10 Respondió él:
–Sea lo que han dicho: a quien se la encuentre, será mi esclavo; los demás quedarán libres.

11 Rápidamente bajaron sus bolsas al suelo y cada uno abrió la suya.
12 Él las fue registrando empezando por la del mayor y terminando por la del menor: la copa fue hallada en la bolsa de Benjamín.
13 Al ver esto se rasgaron las vestiduras, cargó cada uno su asno y volvieron a la ciudad.

14 Judá y sus hermanos entraron en casa de José –él estaba todavía allí– y se postraron.
15 José les dijo:
–¿Qué es lo que han hecho? ¿No saben que uno como yo es capaz de adivinar?

16 Contestó Judá:
–¿Qué podemos responder a nuestro señor? ¿Qué diremos para probar nuestra inocencia? Dios ha descubierto la culpa de tus servidores. Somos esclavos de nuestro señor, tanto nosotros como aquél a quien se le encontró la copa.

17 Respondió José:
–¡Lejos de mí hacer tal cosa! Al que se le encontró la copa será mi esclavo; ustedes suban en paz a casa de su padre.

18 Entonces Judá se acercó a él y le dijo:
–Permite, señor, a tu servidor dirigir unas palabras en tu presencia; no te impacientes conmigo porque tú eres como el faraón.
19 Mi señor preguntó a sus servidores si teníamos padre o algún hermano.
20 Nosotros respondimos a mi señor: Tenemos un padre anciano con un chico pequeño nacido en su vejez. Un hermano suyo murió y sólo le queda éste de aquella mujer. Su padre lo adora.
21 Tú dijiste a tus servidores que te lo trajéramos para conocerlo personalmente.
22 Respondimos a mi señor: El muchacho no puede dejar a su padre; si lo deja, su padre morirá.
23 Tú dijiste a tus servidores: Si no baja su hermano menor con ustedes, no volverán a verme.
24 Cuando volvimos a casa de tu servidor, nuestro padre, y le comunicamos lo que decía mi señor,
25 nuestro padre respondió: Vuelvan a comprarnos víveres.
26 Le dijimos: No podemos bajar si no viene con nosotros nuestro hermano menor; porque no podemos ver a aquel hombre si no nos acompaña nuestro hermano menor.
27 Nos respondió tu servidor, nuestro padre: Saben que mi mujer me dio dos hijos:
28 uno se alejó de mí y pienso que lo descuartizó una fiera, ya que no he vuelto a verlo.
29 Si arrancan también a éste de mi lado y le sucede una desgracia, bajaré a la tumba lleno de tristeza.
30 Ahora bien, si regreso a tu servidor, mi padre, sin llevar conmigo al muchacho, a quien quiere con toda su alma,
31 cuando vea que falta el muchacho, morirá; y nosotros seremos culpables de que tu servidor, mi padre, haya muerto de pena.
32 Además tu servidor ha salido fiador por el muchacho, ante mi padre, asegurando: Si no te lo traigo padre, rompe conmigo para siempre.
33 En conclusión: deja que tu servidor se quede como esclavo de mi señor en lugar del muchacho y que el muchacho vuelva con sus hermanos.
34 ¿Cómo podré volver a mi padre sin llevar al muchacho conmigo? No quiero ver la desgracia que se abatirá sobre mi padre.

bibliaia adan y eva en el paraiso

21 El Señor olió el aroma agradable y se dijo:

–No volveré a maldecir la tierra a causa del hombre. Sí, el corazón del hombre se pervierte desde la juventud; pero no volveré a matar a los vivientes como acabo de hacerlo.

22 Mientras dure la tierra no han de faltar siembra y cosecha, frío y calor, verano e invierno, día y noche.