bibliaia para conocer mejor a Dios y a Jesús

Sueños de José

1 Jacob se estableció en el país cananeo, la tierra donde había residido su padre.

2 Ésta es la historia de la familia de Jacob. José tenía diecisiete años y pastoreaba el rebaño con sus hermanos. Ayudaba a los hijos de Bilha y Zilpa, mujeres de su padre, y trajo a su padre malos informes de sus hermanos.

3 Israel prefería a José entre sus hijos, porque le había nacido en edad avanzada, y le hizo una túnica con mangas.

4 Sus hermanos, al ver que su padre lo prefería entre los hermanos, le tomaron rencor y hasta le negaban el saludo.

bibliaia el arca de noe atracada en una playa

5 José tuvo un sueño y se lo contó a sus hermanos, con lo cual a ellos les aumentó el rencor.

6 Les dijo:
–Escuchen lo que he soñado.

7 Estábamos atando gavillas en el campo, de pronto mi gavilla se alzó y se tenía en pie mientras las gavillas de ustedes formaban un círculo en torno a la mía y se postraban ante ella.

8 Le contestaron sus hermanos:
–¿Vas a ser tú nuestro rey? ¿Vas a ser tú nuestro señor?
Y les crecía el rencor por los sueños que les contaba.

9 José tuvo otro sueño y se lo contó a sus hermanos:
–He tenido otro sueño: El sol y la luna y once estrellas se postraban ante mí.

10 Cuando se lo contó a su padre y a sus hermanos, su padre le reprendió:
–¿Qué es eso que has soñado? ¿Es que yo y tu madre y tus hermanos vamos a postrarnos por tierra ante ti?

11 Sus hermanos le tenían envidia, pero su padre se guardó el asunto.

12 Sus hermanos se trasladaron a Siquén a apacentar el rebaño de su padre.

13 Israel dijo a José:
–Tus hermanos se encuentran pastoreando en Siquén. Quiero enviarte allá.
Contestó él:
–Aquí me tienes.

14 Le dijo:
–Vete a ver qué tal están tus hermanos y qué tal el rebaño y tráeme noticias.
Así lo envió desde el valle de Hebrón y él se dirigió a Siquén.

15 Un hombre lo encontró perdido por el campo y le preguntó qué buscaba;

16 Él dijo:
–Busco a mis hermanos; te ruego que me digas dónde pastorean.

17 El hombre le contestó:
–Se han marchado de aquí; les oí decir que iban hacia Dotán.
José fue tras sus hermanos y los encontró en Dotán.

18 Cuando ellos lo vieron venir a lo lejos, antes de que se acercara, tramaron su muerte.

19 Y comentaban:
–¡Ahí viene ese soñador!

20 Vamos a matarlo y echarlo en un pozo; después diremos que lo ha devorado una fiera, y veremos en qué terminan sus sueños.

21 Cuando Rubén oyó esto, intentó librarlo de sus manos y les dijo:
–No cometamos un homicidio.

22 Y añadió Rubén:
–No derramen sangre; échenlo en este pozo, aquí en el desierto y no pongan las manos sobre él.
Era para librarlo de sus manos y devolverlo a su padre.

José vendido por sus hermanos

23 Cuando José llegó adonde estaban sus hermanos, ellos le quitaron la túnica con mangas que llevaba,

24 Lo agarraron y echaron en un pozo; era un pozo vacío, sin agua.

25 Después se sentaron a comer. Levantando la vista vieron una caravana de ismaelitas que transportaban en camellos goma de aromas, bálsamo y resina de Galaad a Egipto.

26 Judá propuso a sus hermanos:
–¿Qué ganamos con matar a nuestro hermano y echar tierra sobre su sangre?

27 Vamos a venderlo a los ismaelitas y no pongamos las manos en él; que al fin es hermano nuestro, de nuestra carne y sangre.
Los hermanos aceptaron.

28 Al pasar unos mercaderes madianitas, retiraron a José del pozo y lo vendieron a los ismaelitas por veinte pesos de plata. Éstos se llevaron a José a Egipto.

29 Entre tanto Rubén volvió al pozo, y al ver que José no estaba en el pozo, se rasgó las vestiduras,

30 Volvió a sus hermanos y les dijo:
–El muchacho no está; y yo, ¿a dónde voy yo ahora?

31 Ellos tomaron la túnica de José, degollaron un cabrito, empaparon en sangre la túnica y

32 Enviaron la túnica con manchas a su padre con este recado:
–Hemos encontrado esto; mira a ver si es la túnica de tu hijo o no.

33 Él, al reconocerla, dijo:
–¡Es la túnica de mi hijo! Una fiera lo ha devorado, ha descuartizado a José.

34 Jacob se rasgó las vestiduras, se vistió de luto y estuvo mucho tiempo de duelo por su hijo.

35 Vinieron todos sus hijos e hijas para consolarlo. Pero él rehusó el consuelo diciendo:
–Bajaré a la tumba haciendo duelo por mi hijo.
Su padre lo lloró.

36 Y los madianitas lo vendieron en Egipto a Putifar, ministro y jefe de la guardia del faraón.

bibliaia adan y eva en el paraiso

21 El Señor olió el aroma agradable y se dijo:

–No volveré a maldecir la tierra a causa del hombre. Sí, el corazón del hombre se pervierte desde la juventud; pero no volveré a matar a los vivientes como acabo de hacerlo.

22 Mientras dure la tierra no han de faltar siembra y cosecha, frío y calor, verano e invierno, día y noche.