bibliaia para conocer mejor a Dios y a Jesús

Muerte y sepultura de Sara

1 Sara vivió ciento veintisiete años;

2 y murió en Quiriat Arbá –hoy Hebrón–, en país cananeo. Abrahán fue a hacer duelo y a llorar a su mujer.

3 Después dejó a su difunta y habló a los hititas:

4 –Yo soy un forastero residente entre ustedes. Denme un sepulcro en propiedad, en su terreno, para enterrar a mi difunta.

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5 Los hititas respondieron a Abrahán:

6 –Escúchanos, señor: tú eres un jefe insigne entre nosotros; entierra a tu difunta en el mejor de nuestros sepulcros; nadie de nosotros te negará una sepultura para tu difunta.

7 Abrahán se levantó, hizo una inclinación a los propietarios hititas

8 y les habló así:

–Si realmente tienen voluntad de que entierre a mi difunta, escúchenme: supliquen en mi nombre a Efrón, hijo de Sójar,

9 que me ceda la cueva de Macpela, que se encuentra en el extremo de su campo. Que me la ceda por su precio, en presencia de ustedes, como sepulcro en propiedad.

10 Efrón estaba sentado entre los hititas; Efrón, el hitita, respondió a Abrahán, en presencia de los hititas que asistían al concejo:

11 –No, señor mío; escucha: el campo te lo regalo, y la cueva que hay en él te la regalo también; te la regalo en presencia de mis compatriotas; entierra a tu difunta.

12 Abrahán hizo una inclinación a los propietarios,

13 y oyéndolo ellos se dirigió a Efrón:

–Si te parece, escúchame tú: yo te pago el precio del campo; acéptalo y enterraré allí a mi difunta.

14 Efrón contestó a Abrahán:

15 –Señor mío, escucha: el terreno vale cuatro kilos de plata; entre nosotros dos, ¿qué significa eso? Entierra a tu difunta cuando quieras.

16 Abrahán aceptó y pagó a Efrón, en presencia de los hititas, el precio establecido: cuatro kilos de plata, pesos comerciales.

17 Y así el campo de Efrón en Macpela, frente a Mambré, el campo con la cueva y con todos los árboles dentro de sus linderos,

18 pasó a ser propiedad de Abrahán, siendo testigos los hititas que asistían al concejo.

19 Después Abrahán enterró a Sara, su mujer, en la cueva del campo de Macpela, frente a Mambré –hoy Hebrón–, en país cananeo.

20 El campo con la cueva pasó de los hititas a Abrahán como sepulcro en propiedad.

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21 El Señor olió el aroma agradable y se dijo:

–No volveré a maldecir la tierra a causa del hombre. Sí, el corazón del hombre se pervierte desde la juventud; pero no volveré a matar a los vivientes como acabo de hacerlo.

22 Mientras dure la tierra no han de faltar siembra y cosecha, frío y calor, verano e invierno, día y noche.