bibliaia para conocer mejor a Dios y a Jesús

Nada hay nuevo bajo el sol

1 Discurso de Qohelet, hijo de David, rey de Jerusalén:
2 ¡Pura ilusión –dice Qohelet–; pura ilusión, todo es una ilusión! Nada hay nuevo bajo el sol.
3 ¿Qué provecho saca el hombre de todos los esfuerzos que realiza bajo el sol?
4 Una generación se va, otra generación viene, mientras la tierra siempre permanece.

ECLESIASTÉS CAPitulo 1 sale el sol se pone el sol

5 Sale el sol, se pone el sol, corre por llegar a su puesto y de allí vuelve a salir.
6 El viento camina al sur, gira al norte, gira y gira, va dando vueltas y vuelve a girar.
7 Todos los ríos caminan al mar y el mar nunca se llena; cuando llegan al lugar a donde van, desde allí vuelven a caminar.
8 Todas las cosas cansan y nadie es capaz de explicarlo. ¿No se sacian los ojos de ver ni se cansan los oídos de oír?
9 Lo que pasó, eso pasará; lo que se hizo, eso se hará: no hay nada nuevo bajo el sol.
10 Si de algo se dice: Mira, esto es nuevo, eso ya sucedió en otros tiempos mucho antes de nosotros.
11 Nadie se acuerda de los antiguos y lo mismo pasará con los que vengan: no se acordarán de ellos sus sucesores.

Doble experimento

12 Yo, Qohelet, fui rey de Israel en Jerusalén.
13 Me dediqué a investigar y a explorar con sabiduría todo lo que se hace bajo el cielo. Una dura tarea ha dado Dios a los hombres para que se dediquen a ella.
14 Examiné todas las acciones que se hacen bajo el sol y me di cuenta de que todo es pura ilusión, querer atrapar el viento.
15 Lo torcido no se puede enderezar, lo que falta no se puede calcular.
16 Y me dije a mí mismo: aquí estoy yo, que he acumulado más sabiduría que todos mis predecesores en Jerusalén; mi mente alcanzó sabiduría y mucho saber.
17 Y a fuerza de trabajo comprendí que la sabiduría y el saber son locura y necedad. Y comprendí que también eso es querer atrapar el viento,
18 porque a más sabiduría más molestias, y aumentando el saber se aumenta el sufrir.

Adan y eva desnudos en el paraiso

19 Contestaron al faraón:

– Es que las mujeres hebreas no son como las egipcias: son robustas y dan a luz antes de que lleguen las parteras.

20 Dios premió a las parteras: el pueblo crecía y se hacía muy fuerte,

21 y a ellas, como respetaban a Dios, también les dio familia.

22 Entonces, el faraón ordenó a todos sus hombres:

– Cuando les nazca un niño, deben arrojarlo al Nilo; si es niña, déjenla con vida.