bibliaia para conocer mejor a Dios y a Jesús

Saludo y carta

1 Del Anciano a la Señora elegida y a sus hijos a quienes amo de verdad; y no sólo yo, sino también todos los que han conocido la verdad.
2 Los amo a causa de la verdad que permanece en nosotros y estará con nosotros para siempre.
3 Que Dios el Padre y Jesucristo, Hijo del Padre, derramen su gracia sobre ustedes y les den misericordia y paz en la verdad y el amor.
4 Ha sido para mí una gran alegría encontrar entre tus hijos algunos que viven de acuerdo a la verdad, según el mandato recibido del Padre.

2 JUAN CAPITULO Del Anciano a la Señora elegida

5 Ahora, Señora, no te escribo un mandamiento nuevo, sino el que teníamos desde el principio, que nos amemos unos a otros.
6 El amor consiste en proceder según sus mandamientos; y el mandamiento que ustedes han aprendido desde el principio es que vivan en el amor.

7 Muchos impostores han venido al mundo afirmando que Jesucristo no ha venido en carne mortal: ellos son el impostor y el Anticristo.
8 Ustedes estén atentos para no perder el fruto de su trabajo, sino para recibir, más bien, una recompensa perfecta.

9 Quien pretende avanzar más allá de la doctrina de Cristo y no permanece en ella, no está unido a Dios. En cambio, quien se mantiene en dicha enseñanza cuenta con el Padre y con el Hijo.
10 Si alguien se les presenta y no lleva esa enseñanza, no lo reciban en casa ni lo saluden;
11 porque quien lo saluda se hace cómplice de sus malas acciones.

12 Aunque me quedan muchas cosas por escribir, no he querido confiarlas al papel y la tinta, porque espero visitarlos y hablar con ustedes cara a cara, para que su alegría sea completa.
13 Te saludan los hijos de tu Hermana elegida.

Adan y eva desnudos en el paraiso

19 Contestaron al faraón:

– Es que las mujeres hebreas no son como las egipcias: son robustas y dan a luz antes de que lleguen las parteras.

20 Dios premió a las parteras: el pueblo crecía y se hacía muy fuerte,

21 y a ellas, como respetaban a Dios, también les dio familia.

22 Entonces, el faraón ordenó a todos sus hombres:

– Cuando les nazca un niño, deben arrojarlo al Nilo; si es niña, déjenla con vida.